- Me he enamorado de ti, eres la mujer de mi vida,
¿quieres quedar para tomar un café conmigo?
- No.
- ¿Y tu amiga?

- Estás más gordita, ¿no?
- Estoy engordando para un papel.
- ¿Y de qué haces?
- De tu put@ madre.

- Hacerlo bien no da trabajo, da resultado.

- Me salen tan mal las cosas que le clavé alfileres a una foto de mi suegra y
le curé la artritis con acupuntura.

- Las cartas dicen que su marido será: rubio, alto, guapo, y con dinero.
- Que bien, ¿y que hago con el que tengo?

- ¿Crees que después de la muerte puede haber una vida mejor?
- Depende. ¿Exactamente después de la muerte de quién?

- Son dos borrachos en un bar y uno le dice al otro:
- No bebas más que te estas volviendo borroso.

- ¿Cariño, que has echo para merecer una esposa como yo?
- No lo se, pero prometo que no lo hago más.

- Manolo, ¿tu mujer hace bien el amor?
- No lo sé, estoy hecho un lio. Unos dicen que si, otros dicen que no.

- Según estudios, la mujer alcanza el máximo de su belleza a partir de los 35 años
y el hombre a partir de los 98 mil euros.

- Vieja, recibí una caja con balas y una carta amenazadora en árabe.
- Son supositorios idiota y la carta es la receta del médico.

- Dios.
- Dime, Noé.
- ¿Has creado la tierra?
- Si.
- ¿Con todos sus arboles, montanhas, rios?
- Si.
- ¿Y tengo que construir yo el puto barco?

- Maestro, ¿cuál es el secreto de la felicidad?
- No discutir con idiotas.
- No creo que ese sea el secreto.
- Tienes razón.

- ¿Qué carrera vas a estudiar, hijo?
- Papá, quiero ser adivino.
- Ven un momento que te diga una cosa al oído.
- No, que me vas a calzar una hostia.
- Coño, pues igual vales.

- ¿Mamá, por qué te casaste com papá?
- ¿Ves Antonio?, ni los niños lo entienden.

- ¿Hostia, Manolo, que me an dicho que te has casado?
- Sí, es que no me gustaba cocinar, limpiar ni planchar.
- ¿Bueno, y que tal?
- Ahora ya me va gustando.
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